En clase voy contando las lágrimas que contiene mi mesa
esperando a ver si el mundo cuenta conmigo y cesa.
Cuento los segundos y me mandan a la pizarra
siento por dentro de mí que mil cadenas me amarran.
Se ríen de mí y hieren mis sentimientos
no os podéis imaginar como me sentí en aquel momento.
Las horas pasan y pasan y la clase no se acaba
cuando la gente discrimina es cuando mi mente se traba.
Intento escapar rompiendo todos los alambres
mientras el dolor fluía por mi sangre.
Nunca me había sentido tan mal como aquel día
poco a poco mi sangre en el agua se desvanecía.
Pero que os he echo yo a vosotros
yo no podía ser normal, tenía que ser de los otros.
Y es que esta mísera vida me está matando
me dicen que esto se acabará, y yo pregunto ¿cuándo?
Corroen dentro de mí más de mil temores
este es el peor día comparado con los anteriores.
Y es que estoy harta de racismo y discriminación
si no me sabes aceptar es que no tienes corazón.
todos los presentes y los de afuera son normales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario